¿Cómo se crea una licencia para un anime?

Sí, ¿cómo carajos le hacen?

>>Parte II : El contrato<<

>>Parte III<<

“All About Licensing” es una serie de entradas por Justin Seavinks de Anime News Network en donde se explicara el proceso de obtener una licencia. Aunque esto se escribe pensando en un context estadounidense, el proceso no cambia mucho para cualquier otra persona: bisnes ar bisnes. Lo siguiente es una traducción del texto.

Licenciar es tan esencial para la industria del anime en América como lo es respirar – sin ella no existirían nuevos lanzamientos, trabajos en traducción y subtitulaje,  cada línea de un actor de voz en el estudio. Nuevas licencias son anunciadas todo el tiempo, cada una con diferentes cantidades de aplausos, críticas y discusión.

Licenciar una serie de anime no es tan diferente de licenciar cualquier otro tipo de film o programa televisivo,   un proceso de tiempo honorado inmerso en siglos de procedimientos y una montaña de términos legales. El proceso de licenciar un show no es un tema sencillo para empezar, pero como casi cualquier contrato contiene una cláusula de no divulgación, discutir esto públicamente es considerado prohibido. Como resultado, nadie sabe virtualmente que se necesita para obtener una licencia.

Por suerte, como resultado de ciertos procesos legales en el año pasado, tenemos un acuerdo de licencia completo en el registro público. Ahora podemos explicar todas las partes del proceso de licenciar un anime, y como esta licencia se mantiene a lo largo de los años.

Porque ocurre una licencia

Pero nos estamos adelantando. El contrato viene al final del proceso. Antes de esto debe ocurrir una elaborada danza de apareamiento.  Licenciar un show, después de todo, es como un casamiento: una atadura, un acuerdo legal entre dos entidades con el propósito de hacer algo juntos que no podrían hacer separados. Es una relación a largo plazo que, bajo circunstancias ideales, esta construido a partir de respeto y confianza mutua.

Cuando comenzó a nacer la industria cinematográfica  a inicios del siglo 20, el mundo parecía un lugar más grande de lo que parece ahora. Un viaje al extranjero tomaba semanas en lugar de horas. Una película solo se podía ver en un teatro y esta se almacenaba en un film de 35mm, altamente explosivo, llegando a pesar hasta 70 libras por película. La logística para distribuirlas era complicada y requería conocimiento detallado de las rutas locales de flete, itinerarios de trenes y la pesadilla constante de mantener todos esos carretes (que solo se podían reproducir un cierto número antes de quedar inservibles).

En esa era, la idea de una compañía que actuara como un distribuidor en una tierra extranjera era impensable. Los retos logísticos eran muy grandes, las barreras culturales muy altas, y la comunicación muy lenta y desconfiable para siquiera pensar en intentar eso. Sin embargo, en la era muda, alrededor del mundo se hacían grandes obras. Con solo pocos cuadros que traducir, cualquier trabajo se podía adaptar de forma barata y rápida para el mercado local. Con las ganancias, cualquier compañía del mundo podía ofrecer su film a los distribuidores locales en cualquier país para llegar a una audiencia más grande. El film se podía beneficiar de la experiencia local de la distribuidora y, con suerte, podrían tener un hit en sus manos del cual ambas compañías podrían sacar provecho.

En los siguientes años, el medio y la velocidad de la comunicación cambio radicalmente, pero las razones para licenciar no. Se puede creer que un distribuidor local sabría y entendería el mercado de una forma que un extraño no podría. Ellos pueden establecer relaciones con revendedores y cadenas televisivas y generar publicidad de acuerdo a las costumbres locales. Ellos pueden interactuar con consumidores y formar una conexión que podría ser imposible para una compañía extranjera. En el pasado, un distribuidor local podría adaptar el contenido del show para que entrara mejor en el mercado local pero, por suerte, esta  práctica cada vez se hace menos en estos días.

El negocio de licenciar

Digamos que eres el productor de una serie animada de TV de una isla remota del pacífico. Has escuchado que hay un mercado para tu producto del otro lado del mundo y quieres que tu nuevo show sea visto por ellos. ¿Cómo puedes encontrar un distribuidor local? Y, ¿cómo te encuentran?

La respuesta es sorpresivamente simple: reuniones y llamadas telefónicas. Los productores llevan pláticas con compañías que han lanzado shows similares en sus áreas, y les preguntan si quieren ver su show. Este es un gran trabajo, y requiere de un buen manejo del inglés. Si un productor es inexperto en esto, puede contratar a un agente de ventas para encargarse de este proceso. Ellos preparan todo el material para promover nuevos shows. Algunos distribuidores les gusta licenciar series de TV en paquete así que si se tiene una buena cantidad de contenido rentable, se puede llegar a un acuerdo fácilmente.

Y también están loas ferias de shows como la MIP-TV, American Film Market, TIFFCOM (adjunta al Tokyo International Film Festival), NATPE (National Association of Television Program Executives) y, solo para anime, la Tokyo Anime Fair. Estas ferias son acontecimientos grandes que son, por día, encuentros informales con expositores (completo con paquetes de información, screeners y tarjetas de presentación) que en la noche se convierten en pláticas casuales y divertidas entre adultos. Se consume mucho alcohol y varios cuartes de hotel se ensucian.

Para nuevos distribuidores, estas confabulaciones son esenciales para entrar al negocio de contenido – una forma fácil de conocer a un número de productores con influencia y a otros distribuidores para aprender de ellos. La gente en este negocio son profesionales de alta sociedad. Las amistades y conocidos que se hacen en una convención usualmente llevan a una relación de negocios que puede durar décadas. Asimismo, un intento fallido y malo de conocer a una compañía puede hacer que nadie quiera hacer negocios contigo.

Tiempo de hacer un trato

Como cualquier relación, cada contrato tiene su historia y complicaciones. La forma más fácil de explicar esto es de contar un contrato de inicio a final.

Digamos que la nueva compañía AniProducer Co., Ltd. Acaba de hacer su primer serie de TV, Saliva Princess. Ellos mandan a un representativo que hable ingles a la Tokyo Anime Fair, y ahí el conoce al dueño de la nueva compañía de startups 1Up Pictures LCC, una compañía Americana que apenas esta conociendo el negocio del DVD. Después de una larga noche que termino en vómito en la izakaya de más clase de Odaiba, los dos son nuevos mejores amigos y el representante esta CONVENCIDO que 1Up es la compañía perfecta para lanzar su querida Saliva Princes en los E.U.A. Y,  más importante, el cuate de 1Up parece estar interesado. El cree que el mercado para los anime de fetiche de saliva esta sin explotar.

Asi que la semana siguiente, la gente de 1Up manda un e-mail a los de AniProducer. El E-mail es una proposición formal:

“Estamos pidiendo TODOS LOS DERECHOS, incluyendo pero no limitando a, Video-On-Demans (por cable o internet, incluyendo subscripción gratuita o de paga), derechos de transmisión (incluyendo terrestre, cable, satélite e IPTV), download-to-own, videogram (incluyendo DVD, Blu-ray, y cualquier tecnología aún no inventada), móvil, película y mercancía.”

El representante de AniProducer se asusta. Esos son muchos derechos a pasar. Continúa leyendo.

“Pagaremos la garantía mínima de US$50,000 para todos los 12 episodios, así como el costo para distribución en HD-CAM, así como el 15% de los ingresos brutos ajustados. Estamos solicitando un término de siete años con seis meses de sell-off, con un territorio que cubre a E.U.A., Canadá y México. 50% de la MG será pagado al firmar y lo restante en la fecha de salida del primer volumen.”

¿Qué significa todo esto? Analicémoslo…

  • La garantía mínima es el costo inicial de la licencia.  El nombre viene de la idea de que, si el lanzamiento falla, esa es la suma mínima que ellos tendrán que pagar por la licencia. Muchos licenciadores piden una suma gigante ya que los editores pueden jugar con los números cuando se llegen a las regalías. Más vale pájaro en mano, como dicen.
  • Distribución en HD-CAM es, literalmente, tener duplicados de la cinta maestra (usualmente esto cuesta US$300 por cinta, la cual tiene de dos a tres episodios) y enviarla a la compañía. No es gran trabajo para una película, pero para una serie de TV esto puede ser tedioso.  En estos días, un editor puede pedir  solo los archivos de video en calidad para transmisión en un HD, ya que un deck HD-CAM puede costar US$50,000.
  • El ingreso bruto ajustado es lo que queda del ingreso de venta, después de que el editor cobre su parte por marketing, manufactura, producción y la garantía mínima. Si un show fracasa o es muy caro para traer al mercado puede ser una suma insignificante. Pero si el show pega el panorama cambia. 15% es un porcentaje muy bajo – muchos licenciadores piden por 20%, y algunos van hasta 30%.
  • El término es la duración de la licencia. Para todos los derechos o video casero, siete años es un estándar, pero  cinco o 10 años también son comunes. Para TV o solo on-line, esto puede ser tan corto como uno o dos años, pero en el caso de online, algunos contratos pueden renovarse automáticamente sin tener que volver a negociar.
  • Sell-off es el periodo de tiempo después de que termina el término, donde ya no es permitido hacer más copias pero pueden vender (o liquidar) lo que les quede de mercancía. Seis meces es estándar.
  • El territorio es el pedazo de tierra donde los editores tienen permitido vender el show. E.U.A. y Canadá se venden juntos usualmente, o esto puede ser dividido por continente o lenguaje oficial (“todos los territorios donde se hable inglés” es una frase usada a menudo).

Hay otros detalles para la película y TV que la gente de 1Up no quiso mencionar. Para transmisión regular por TV, usualmente hay una restricción del número de veces que cada episodio puede ser mostrado. Los ingresos por película y costos son descritos de forma separada. Pero eso era algo tonto de preguntar – nadie ira a ver Saliva Princess en un cine.

El representante de AniProducer saca la calculadora y descubre que 1Up esta ofreciendo solo US$4,000 por episodio, no mucho. Pero al menos ofrece cubrir los costos de copiar y mandar la cinta maestra, algo que suaviza el golpe.

El representante va con el CEO y expone el contrato. Le explica la oferta al CEO, quien se muestra desinteresado.

“¿Lo quiere Funimation?” El representante niega con la cabeza. “¿Y que tal Sentai?” Nah. “¿NIS? ¿Viz? ¿Right Stuff? ¿Discotek?” Ninguno de ellos quería ver la muestra. Saliva no era su estilo.

El CEO jala aire. “Así que ellos son… Bueno, que se le hará. Pero trata de negociar al menos 20% y US$5,000 por episodio. Y no les des derecho de transmisión, una compañía pequeña no sabra que hacer con eso.” De igual forma, el CEO sabía que no habría un precio de venta grande. El distribuidor japonés de DVD empaco el primer disco astutamente con un globo lleno de agua y almidón de maíz, convirtiéndolo en best-seller instantáneo.

El representante regresa a su computadora y responde:

“Gracias por su proposición. Nos gustaría ofrecerles una contra-oferta…”

Tiempo de ponerlo en escrito

Estos son, a grandes rasgos, los elementos de un acuerdo –la estructura básica del trato. Cuando ambas partes se ponen de acuerdo (con luz verde del comité de producción), los dos escribirían un “deal memo”, que es básicamente una página formal no-contrato que ambas partes firman. Deal memos se hacen para que el trabajo inicie mientras el contrato se sigue trabajando.

Sin embargo, a muchas compañías japonesas no les gusta realizar deal memos. Son un paso innecesario que requiere los acuerdos y vistazos de un verdadero contrato, así que es más fácil ir al grano.

En este caso, el siguiente paso es trabajar en el contrato. Dedicaremos la siguiente entrada en hacer eso. Va a tardar un rato.

>>Parte II : El contrato<<

>>Parte III<<

Sevakis, J. (2012, Junio 11). All about licensing: Part i. Tomado de http://www.animenewsnetwork.com/feature/2012-06-11

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Desde el 2012/03/07, esta bio se puede resumir con casi cualquier verso de cualquier canción de Wasureranneyo